Bitcoin Bites: Ambient Pollution and Labor Market Outcomes in Pennsylvania
Doug Almond
Profesor de Economía y Asuntos Internacionales y Públicos en la Universidad de Columbia
El viernes 27 de febrero se llevó a cabo el seminario Bitcoin Bites: Ambient Pollution and Labor Market Outcomes in Pennsylvania en la sede Mixcoac de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública. La sesión contó con la participación como ponente principal de Doug Almond, profesor de Economía y de Asuntos Internacionales y Públicos en Columbia University, quien presentó una investigación académica centrada en los efectos locales de la contaminación generada por la minería de criptomonedas, particularmente Bitcoin, a nivel de las plantas generadoras de electricidad.
El objetivo del seminario fue presentar un estudio que busca estimar los impactos locales de la contaminación inducida por la minería de Bitcoin, así como analizar sus efectos sobre los resultados del mercado laboral en áreas geográficamente cercanas a las plantas de generación eléctrica. La investigación constituye uno de los primeros esfuerzos académicos en calcular estos impactos utilizando una nueva base de datos administrativos diarios en Estados Unidos, lo que permite observar con mayor precisión los cambios en el empleo y las condiciones laborales en comunidades expuestas a estas emisiones.
Durante el evento, Doug Almond expuso los principales hallazgos del estudio, el cual examina el caso de plantas de energía a carbón en Pensilvania, entre ellas Scrubgrass y Panther Creek —operadas por la empresa Stronghold Digital Mining— así como la planta Northampton. Estas instalaciones, que anteriormente se encontraban en proceso de retiro o en condiciones de inviabilidad económica, fueron reactivadas para abastecer la creciente demanda energética asociada a la minería de Bitcoin.
Entre los principales temas abordados se destacó que la generación de energía constituye el principal costo de la minería de Bitcoin, lo cual ha contribuido a la reactivación de plantas generadoras de combustibles fósiles que resultan marginales, ineficientes y costosas. De acuerdo con la investigación presentada, alrededor del 85 % de la minería de Bitcoin se alimenta actualmente de combustibles fósiles.
El estudio utilizó microdatos de nómina diarios provenientes del software Homebase para analizar el comportamiento laboral de trabajadores remunerados por hora —principalmente en sectores como restaurantes, comercio minorista y servicios— en un radio de hasta 50 kilómetros alrededor de las plantas analizadas. Asimismo, se incorporaron modelos de dispersión de contaminantes como AERMOD y métricas de dirección del viento para estudiar la propagación de emisiones de dióxido de azufre (SO₂), un contaminante asociado con irritación respiratoria, broncoconstricción y la formación de partículas de sulfato que afectan la salud de las comunidades cercanas.
Los resultados del estudio sugieren que la minería de Bitcoin en Pensilvania genera externalidades negativas significativas sobre trabajadores de menores ingresos, quienes experimentan una reducción en sus horas de trabajo como consecuencia de la contaminación generada por estas instalaciones. El análisis también indica que los daños asociados a esta actividad pueden ser sustancialmente mayores que aquellos estimados únicamente a partir de las emisiones de carbono. En este contexto, los investigadores señalaron que el problema podría considerarse en parte “artificial”, ya que existen alternativas tecnológicas como el mecanismo Proof-of-Stake —adoptado por la red Ethereum en 2022— que permiten operar criptomonedas con menores impactos ambientales. La investigación también advierte que, pese al crecimiento de las energías renovables, la expansión de centros de datos, la inteligencia artificial y las criptomonedas está contribuyendo a un aumento absoluto en la demanda global de combustibles fósiles.
La realización de seminarios académicos como este contribuye al análisis de los efectos ambientales y sociales de nuevas tecnologías y promueve el diálogo académico sobre sus implicaciones para las políticas públicas y la justicia ambiental, en línea con la visión de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública de generar conocimiento que aporte a la comprensión y solución de problemas públicos complejos.