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La alimentación como bien común: aprendizajes interdisciplinarios desde Nantes

23 de Septiembre de 2026
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El placer de investigar: la importancia de tener tiempo para pensar 

 

Entre abril y mayo de este año tuve la oportunidad de realizar una estancia de investigación colectiva en el Instituto de Estudios Avanzados de Nantes con el proyecto “Reimaginar los sistemas alimentarios: aprendizajes y prácticas internacionales para promover la alimentación como bien común” (Reimagining Food Systems: International Lessons and Practices for Advancing Food as Commons).  El objetivo central era pensar, junto con otras dos investigadoras, la alimentación como bien común (food as commons): una perspectiva que nos invita a repensar los sistemas alimentarios no como mercados, sino como recursos y procesos compartidos que requieren gobernanza colectiva, cuidado y justicia.

 

Mi vida profesional ha oscilado entre la acción, la investigación y la incidencia. Por mucho tiempo trabajé fuera del sector académico y ahora que soy profesora, dedico mi trabajo principalmente a la investigación aplicada. Esto, en ocasiones, tiene como consecuencia que las urgencias y el ritmo acelerado del día a día dejen poco espacio para algo fundamental: pensar con calma. Por esta razón, cuando surgió la oportunidad de realizar la estancia la vi como una oportunidad para reencontrarme con el placer de hacer investigación y, como dijo el profesor de NYU Jonathan David Haidt, “proteger mi atención”. 

 

Investigar con perspectiva interdisciplinaria

 

Los sistemas alimentarios, es decir las complejas redes de actores, procesos, normas, prácticas culturales y tecnologías que determinan cómo se producen, transforman, distribuyen y consumen los alimentos han estado en constante cambio. 

Desde hace tiempo, los sistemas agroalimentarios industriales dominan la producción de comida. Es cierto que han logrado alimentar a una población que no deja de crecer. Pero el afán de aumentar las ganancias se ha impuesto sobre el bienestar de las personas, y las consecuencias están a la vista: mala nutrición y enfermedades ligadas a la dieta, deterioro del medio ambiente, sobreexplotación del agua, desigualdad en el acceso a alimentos nutritivos y condiciones de trabajo indignas.

 

En ese escenario, quienes tenemos la posibilidad de hacer investigación en estos temas, tenemos la responsabilidad de pensar la alimentación desde una nueva perspectiva que garantice el acceso universal a dietas saludables y diversas, el respeto y cuidado de los límites planetarios que sostienen la habitabilidad de la Tierra, y el bienestar de las poblaciones humanas.

 

Nicol HernándezRosina Bara, y yo, presentamos la propuesta de investigación para pensar, diseñar y realizar el proyecto desde una perspectiva interdisciplinaria, en el reconocimiento de que los sistemas alimentarios atraviesan diferentes disciplinas y sectores. Así, sumamos nuestras trayectorias profesionales en etnobiología, ciencias ambientales, economía solidaria y salud pública para plantearnos las preguntas de investigación e intentar responderlas de forma innovadora.

 

Trabajar de esta forma implicó diferentes aprendizajes y retos, tanto a nivel metodológico como en los hallazgos mismos de nuestro trabajo. 

 

Preparando el terreno teórico: la alimentación como bien común. 

 

A diferencia de lo que ocurre bajo las lógicas de los mercados (los alimentos vistos como mercancía en donde lo central es maximizar las utilidades), la perspectiva de los bienes comunes invita a pensar los sistemas alimentarios como recursos y procesos compartidos que requieren gobernanza colectiva, cuidado y justicia – “hacer común”. 

Nuestra búsqueda por entender a los alimentos como bien común nos llevó a lo escrito por Vivero Pol. El propone que los alimentos mismos deben entenderse desde muchas dimensiones: como un elemento esencial para la vida, como recursos naturales, como derecho humano y elemento determinante para las culturas, así como un mecanismo para establecer relaciones de mercado y/o como un bien común. 

 

Esta nueva mirada, que es compleja -y a veces contradictoria-, necesita preguntas y respuestas igualmente complejas. Si concebimos a la alimentación como un derecho ¿Qué prácticas o políticas públicas son apropiadas?; y si la concebimos como patrimonio cultural ¿qué acciones se necesitan y por parte de quién para conservarlas? 

 

Nuestros ejes de trabajo: 

 

Diseñamos un estudio cualitativo para entender las formas que están tomando los esfuerzos por desmercantilizar la alimentación y concebirla y vivirla como bien común. En este sentido, cada una nos enfocamos en un tema: 1) La conservación y reproducción de semillas libres; 2) las economías alternativas incluyendo cooperativas y mercados alternativos; 3) las políticas públicas que avanzan la visión de la alimentación como bien común.

 

Políticas públicas que avanzan la visión de la alimentación como bien común

 

Yo me di a la tarea de entender qué acciones toma el gobierno local en Nantes para promover la alimentación como bien común. Me reuní con los consejeros municipales y me platicaron de iniciativas como construir infraestructura pública para la alimentación (una cocina pública en medio de la ciudad); también me contaron sobre su programa de alimentación escolar el cuál tiene lineamientos sobre el porcentaje de productos de origen orgánico y agroecológico que debe haber (Nantes alcanzó 50% de alimentos orgánicos); y el menu ahora consta de 2 comidas vegetarianas a la semana. Pero quizás la iniciativa que me pareció más interesante fue el experimento que están llevando a cabo colectivos y gobierno local sobre una seguridad social alimentaria. La tesis es que así como la educación y la salud son considerados esenciales para el desarrollo humano, así la alimentación. Han implementando una caja solidaria y un esquema en donde unas personas cotizan más según sus posibilidades y otras menos, con la idea de lograr un fondo solidario para la alimentación. Las personas reciben un monto a gastar en establecimientos seleccionados por el comité de la caja solidaria. Se están llevando a cabo estos experimentos en diferentes ciudades de Francia con la idea de reunir evidencia y aprendizajes. 

 

Conectar distintas realidades para aprender de ellas

 

A lo largo de la estancia fue posible tener actividades y espacios para compartir ideas y experiencias, entre ellas, en la Academia del Clima de París, donde hicimos explícito el vínculo entre la crisis climática y ambiental y la urgencia de cambiar los sistemas alimentarios industriales. 

 

Al término de la estancia regresé a México con ganas de seguir explorando el tema, en nuestro contexto, tenemos la ventaja que todavía hay prácticas que siguen vivas y que tratan la alimentación como bien común.

 

Para hacerlo, en mi tiempo en Nantes confirmé que las ideas importan; si concebimos la alimentación como un bien común, nuevos horizontes de política pública se abren. Por otro lado, regreso agradecida por las nuevas conexiones con personas que comparten inquietudes, intereses profesionales y la apuesta por la justicia alimentaria en diferentes partes del mundo. En especial pienso en José Luis Vivero Pol (editor del libro Food as Commons) y en la iniciativa de la Food as Commons School en Universidad de Wageningen. Un agradecimiento profundo al Instituto de Estudios Avanzados de Nantes por habernos permitido tener esta experiencia, a la Directora Sophie Halart y al increíble equipo de mujeres del Instituto. 

Referencias

Institut d’études avancées de Nantes. (2025, 31 de mayo). Commons Chair 2025–2026: A collective fellowship to rethink food systems. 

 

Institut d’études avancées de Nantes. (s. f.). Chaire Communs 2025–2026 : une candidature collective pour repenser les systèmes alimentaires. 

 

Haidt, J. (s. f.). Jonathan Haidt: Social psychologist, author, and professor. 

 

Institut d’études avancées de Nantes. (s. f.). Karla Nicol Hernández Puente. 

 

Institut d’études avancées de Nantes. (s. f.). Claudia Rosina Bara. 

 

Institut d’études avancées de Nantes. (s. f.). Paola Abril Campos.